#314

Llamaste a la puerta y entraste, sin hacer ruido, silente y prudente. Con la elegancia de lo comedido en tus palabras pintadas de todo, de ti y de nada. Con la agraciada desgracia de que en mis oídos sonaran como la música de un concierto privado tocado en directo. No sé quién lanzó primero la … More #314

#313

Perdida por las orillas de mis recuerdos [pintadas entre los charcos en las aceras, mezcladas en acuarelas sobre el asfalto, mojando esta lluvia seca olor a esparto], en medio de una nostalgia de sangre amarga [gangrena de mis demonios, sudor y espanto, bailando al aturdimiento meloso y húmedo, enferma de un agrio agobio no merecido], … More #313

#312

Cuando toda mi vida se concentra en un instante. Y me siento emocionalmente por los suelos. Y me brotan rosas negras en las manos. Y me lloran las espinas por los párpados. Cuando llueve el corazón en aguaceros. Y me sangran desiertos de cuarzo por los dedos. Y me hieren los puñales de todo lo … More #312

#311

Hace tiempo que deshojo margaritas en mis huesos y colman las lágrimas el río marchito de mi llanto; como al vaso que esa última gota le desborda, como la copa que en el último sorbo se rebosa. E intento contener las emociones en el cuenco que formo con las palmas de mis manos; pero resbalan … More #311

#308

Que siempre haya algo en mí misma que me haga seguir adelante. Que siempre vea esa luz, aunque sea lejos, aunque sea a oscuras. Que no se muera mi esencia y halle siempre algo dentro que me haga saber que soy yo. Que nunca falle el amor, en todas sus dimensiones. Que no haya lugar … More #308

#307

A veces te recuerdo sin querer, las demás son al revés, son peor; recordar ―tu rostro, tu voz, tu olor―, no comprender ―arder, doler, perder―. Otras veces te encuentro entre la gente, frenéticamente miro tras de mí cuando el aire de repente huele a ti y te evoco viviente aquí en mi frente. Pero no … More #307

#306

Dejé de hablar contigo el día en que me di cuenta que me importabas demasiado. Y yo a ti no. Y que, de excedentes hablando, demasiado también e(s)ra el dolor que eso me causa(ba). Ese día fue, tal vez, también el día que me di cuenta de que jugábamos a un juego al que yo … More #306

#304

Ir a tientas no significa no saber a dónde ir. Saber a dónde ir no quiere decir llegar a algún lugar. Llegar a algún lugar no es sinónimo de encontrar nuestro destino.   María Eugenia Hernández Grande

#302 [Recitando IV]

Como he hecho en alguna ocasión más, exactamente tres si las cuentas no me fallan, hoy quiero compartir con vosotros uno de mis poemas recitado. En esta ocasión se trata de uno de los sonetos con los que este invierno pasado tuve el honor y la oportunidad de colaborar en la edición número de la … More #302 [Recitando IV]

#300

Paseo por la escarcha azulada del silencio dejando arder los dolores, mis incendios. Me siento morir una, dos, diez veces diez y al llegar a la centena incendiaria ―solitaria― advierto que realmente son millares incontables las veces que ardo y me consumo en gris ceniza para, finalmente, tornar de nuevo a alba pureza.   María … More #300

#299

Como un niño que a la orilla de la playa quiere a la vez ser arena y marejada. Que cuando es ola quiere ser la sal sedienta alimentando las espumas. Y si es salitre prefiere navegar arrecifes de angostos arenales. Así me siento en la bahía de tus labios suspirando juntos veleros y naufragios. Cuando … More #299

#298

Lo he esperado. Como el perro espera a su dueño, atado a una farola en la calle. Sin moverse un centímetro, sin apartar la vista de ese punto donde su silueta transmutó en un precipicio. Con la ilusión contenida en los adentros. Con la impaciente paciencia haciendo acto de presencia al creer que vuelve a … More #298

#297

Si me dices sí, te espero toda la vida —toda la vida en esta eternidad anochecida, toda la vida dentro de esta lentitud huida. Si no temes mi aterida magnitud herida —ni tu soledad recela de mi esclavitud rendida— te espero, mi vida, con mi tempestad mecida. Si una vida llevo aguardando tu ansiada venida … More #297

#296

Echo de menos los días, los días aquellos de antaño. Los días de fiesta en mis alas, los días que aún me anhelabas. Echo de menos mi vida, mi vida aquélla de ensueño. Mi vida, la que aún era mía, mi vida antes que yo la matara. María Eugenia Hernández Grande

#295

Y ahora que solamente sé que existe en ese lugar lejano de mi memoria en ese rincón oscuro que es esta historia en este corazón mío apenado y triste. Y ahora que nuestro tiempo se desvanece en éste, tan angosto frío de vanagloria en esta lid nevada, perenne y exculpatoria en este invierno baldío que … More #295