#328

Te sigues colando en mis pensamientos de cuando en cuando. En esos momentos en que me despisto y, sin darme cuenta, bajo la guardia, me acuerdo de ti y de aquéllas que pretendieron ser promesas sobre la vida y el querer. Son esas veces en que las palabras se estrellan en mi sien como las…

#320

Tengo en mi alma una honda pena, siento aquí dentro un mar vacío. Algo se ha caído en mis adentros, algo se ha perdido y no lo encuentro. Algo ―alguien― que tu nombre porta, nada ―nadie― ya me reconforta. Es el dolor que cada noche truena, es el rayo luminario al esplendor. Es el tornado…

#319

Con el corazón en la mano y el alma a tus pies. Con toda mi amor bailando claqué. Con mis ojos velados, mi querer despeinado. Con mi vientre valiente y mi razón en penumbra. Con todo mi alma, con todo mi ser. Con todos los rezos que sé que jamás llegaré a ver. Con todas…

#314

Llamaste a la puerta y entraste, sin hacer ruido, silente y prudente. Con la elegancia de lo comedido en tus palabras pintadas de todo, de ti y de nada. Con la agraciada desgracia de que en mis oídos sonaran como la música de un concierto privado tocado en directo. No sé quién lanzó primero la…

#306

Dejé de hablar contigo el día en que me di cuenta que me importabas demasiado. Y yo a ti no. Y que, de excedentes hablando, demasiado también e(s)ra el dolor que eso me causa(ba). Ese día fue, tal vez, también el día que me di cuenta de que jugábamos a un juego al que yo…

#299

Como un niño que a la orilla de la playa quiere a la vez ser arena y marejada. Que cuando es ola quiere ser la sal sedienta alimentando las espumas. Y si es salitre prefiere navegar arrecifes de angostos arenales. Así me siento en la bahía de tus labios suspirando juntos veleros y naufragios. Cuando…

#290

Qué mal inventado está esto que llamamos añoranza. Yo que te echo de menos a rabiar. Tú que me echas de más sin volver la vista atrás. Yo deseando permutar tu menos por mi más. Tú que, cuando no tenga remedio, te darás cuenta de que tu más se ha transformado en un menos calibrando…

#285

Me pidió que un día le escribiera, como un campo secano clamando al cielo tormenta para calmar la sed que le asedia. La sed que asedia una vida, cuando las preguntas no encuentran respuestas. Y las cavilaciones tejen una red de hipótesis que se transforma en un rosal de alambres, trepando espinado un callejón sin…

#277

Se me clava esta angustia fuertemente, retoza por mi sien y mi espinazo. Y yo suspiro, dolorosa, ese zarpazo a la vez tan latiente y tan hiriente. Se atoran las palabras en mi mente posando un «te quiero» en mi regazo. En mí misma me defiendo y acorazo buscando inútilmente luz luciente. Con tu olvido…

#276

¿Qué puedo ofrecerte yo, que no tengo nada? Yo que sólo cuento con mis manos heladas. Un corazón rojo de licor encarnado. Y un alma lluviosa abrigando mi ser soleado. ¿Qué puedo decirte yo, que no hayas oído? Yo que únicamente hablo idiomas caídos. Palabras latiendo el sentir de mi vida. Vocablos musitando ternura y…

#274

Si quieres un día te hablo de todas las lágrimas que escondo tras mi sonrisa. Y comprendes que ellas son lluvia perfilando, sutil, la esperanza en los charcos. O en los jardines los lirios de mayo. Si quieres un día te digo que deseo escapar la distancia. Y, de un vuelco, convertirme en viento. Para…

#269

Me hubiese gustado tenerte al lado, muy cerca, siempre. Hubiera querido inspirarte algo más que un suspiro, breve. Derrumbar mimosa tus ruinas, perfilar con sangre tu espina. Mantenerte en pie con mis manos, hundirme, perenne, en tus dunas.   Me hubiese gustado besarte en tandas de día, tarde  y noche. Hubieran podido formarse canales rúbeos…

#258

Sí, ya está. Ya deshojé todas las flores de mi cavilación, ésas que desquiciaron la balanza de mi ley y empañaron la verdad entre ese ardor. Y no, ya no. No quema tu esplendor en mis relatos, ni me sangran los recuerdos cada vez que te desato. No, no. Ya no. No creo en pitonisas barajando…

#246

No te deja. Te necesita a su lado. No te abandona. Está en lo malo, y en lo bueno. No en una o en otra, sino en ambas ocasiones. No te utiliza. No hay excusas. No rehúsa verte, ni estar contigo. Porque, aunque no haya causas, la mayor disculpa que existe es la de estar…