#325

Te perdiste contemplando aquel ocaso, y te olvidaste de que el sol no duerme por las noches. Apagaste lentamente las crisálidas, marchitaste mis rosas, mi persona. Y se ahogaron en un llanto verde plata, los vientos que soplé por ti en mil madrugadas. Te olvidaste de prender nuestras antorchas, moribundas como un niño sin luz…

#323

Me he llenado la garganta de invierno y los bolsillos de aire. Se me han helado los años contra la escarcha fútil del silencio. Y me he encontrado a mí misma conversando con ninfas pintadas de hollín y recuerdo.   Se han fracturado esos charcos donde posé mis pilares de sueños. Se me ha estancado…

#321

Me has dejado una cicatriz preciosa: cada noche come lirios y rosas, se enreda entre mis sueños y mis cosas y sangra sin remedio quejarosa. Se turba en la mañana con las nieblas, está obstinada, muda y temblorosa, taciturna, pálida, hasta rabiosa… Y a tientas, ciega, busca tus tinieblas. No sé qué hacer con ella…

#320

Tengo en mi alma una honda pena, siento aquí dentro un mar vacío. Algo se ha caído en mis adentros, algo se ha perdido y no lo encuentro. Algo ―alguien― que tu nombre porta, nada ―nadie― ya me reconforta. Es el dolor que cada noche truena, es el rayo luminario al esplendor. Es el tornado…

#318 [Recitando V]

En lo que va de año, y a estas alturas de la película va mucho, he ido dejando de publicar por aquí paulatinamente, por motivos diversos. Bien porque me he centrado en otros aspectos de mi vida o bien porque, de un tiempo a esta parte, he sentido la necesidad de dejar de escribir una…

#313

Perdida por las orillas de mis recuerdos [pintadas entre los charcos en las aceras, mezcladas en acuarelas sobre el asfalto, mojando esta lluvia seca olor a esparto], en medio de una nostalgia de sangre amarga [gangrena de mis demonios, sudor y espanto, bailando al aturdimiento meloso y húmedo, enferma de un agrio agobio no merecido],…

#307

A veces te recuerdo sin querer, las demás son al revés, son peor; recordar ―tu rostro, tu voz, tu olor―, no comprender ―arder, doler, perder―. Otras veces te encuentro entre la gente, frenéticamente miro tras de mí cuando el aire de repente huele a ti y te evoco viviente aquí en mi frente. Pero no…

#299

Como un niño que a la orilla de la playa quiere a la vez ser arena y marejada. Que cuando es ola quiere ser la sal sedienta alimentando las espumas. Y si es salitre prefiere navegar arrecifes de angostos arenales. Así me siento en la bahía de tus labios suspirando juntos veleros y naufragios. Cuando…

#297

Si me dices sí, te espero toda la vida —toda la vida en esta eternidad anochecida, toda la vida dentro de esta lentitud huida. Si no temes mi aterida magnitud herida —ni tu soledad recela de mi esclavitud rendida— te espero, mi vida, con mi tempestad mecida. Si una vida llevo aguardando tu ansiada venida…

#295

Y ahora que solamente sé que existe en ese lugar lejano de mi memoria en ese rincón oscuro que es esta historia en este corazón mío apenado y triste. Y ahora que nuestro tiempo se desvanece en éste, tan angosto frío de vanagloria en esta lid nevada, perenne y exculpatoria en este invierno baldío que…

#282

Salvajemente de ti habla tu pena y en nieve llora tu extinta mano. Tapizas níveo mi amor temprano y tu sangre en verso por mí resuena. [¿Qué será de mí y este yo abatido si tú no estás, si ora sólo te alejas sigilosamente tras las estrellas?] Ferozmente en ronco silencio truena ésta, la voz…

#277

Se me clava esta angustia fuertemente, retoza por mi sien y mi espinazo. Y yo suspiro, dolorosa, ese zarpazo a la vez tan latiente y tan hiriente. Se atoran las palabras en mi mente posando un «te quiero» en mi regazo. En mí misma me defiendo y acorazo buscando inútilmente luz luciente. Con tu olvido…

#127

No te pido nada nuevo. Sólo quiero que me pintes amapolas en las manos. Que florezcan tus hechizos aún más en mis labios. Que tu intuición siga siendo siempre de mil colores sabios. Que me muerdas la vida y las costillas. Que cada vez que pienses en mí tu corazón me haga cosquillas. Que me pidas lo…