#325

Te perdiste contemplando aquel ocaso, y te olvidaste de que el sol no duerme por las noches. Apagaste lentamente las crisálidas, marchitaste mis rosas, mi persona. Y se ahogaron en un llanto verde plata, los vientos que soplé por ti en mil madrugadas. Te olvidaste de prender nuestras antorchas, moribundas como un niño sin luz…

#324 [A sangre fría]

Comparto con vosotros mi microrrelato «A sangre fría» con el que he participado en el Certamen de Microrrelatos de Signo Editores del mes de febrero. De pronto todo se manchó de sangre. Pero nadie se dio cuenta. La vida se cubrió con una espesa capa escarlata que, a los ojos de los demás, fue la…

#323

Me he llenado la garganta de invierno y los bolsillos de aire. Se me han helado los años contra la escarcha fútil del silencio. Y me he encontrado a mí misma conversando con ninfas pintadas de hollín y recuerdo.   Se han fracturado esos charcos donde posé mis pilares de sueños. Se me ha estancado…

#322

Mi problema radica en que he dejado de creer. Ya no creo en nada. Ya no creo a nadie. Y así es más difícil seguir. He dejado de creer en todo. He dejado de creer en todos. También he dejado de creer en mí. Ya no me trago eso de que los esfuerzos tienen su…

#321

Me has dejado una cicatriz preciosa: cada noche come lirios y rosas, se enreda entre mis sueños y mis cosas y sangra sin remedio quejarosa. Se turba en la mañana con las nieblas, está obstinada, muda y temblorosa, taciturna, pálida, hasta rabiosa… Y a tientas, ciega, busca tus tinieblas. No sé qué hacer con ella…

#320

Tengo en mi alma una honda pena, siento aquí dentro un mar vacío. Algo se ha caído en mis adentros, algo se ha perdido y no lo encuentro. Algo ―alguien― que tu nombre porta, nada ―nadie― ya me reconforta. Es el dolor que cada noche truena, es el rayo luminario al esplendor. Es el tornado…

#319

Con el corazón en la mano y el alma a tus pies. Con toda mi amor bailando claqué. Con mis ojos velados, mi querer despeinado. Con mi vientre valiente y mi razón en penumbra. Con todo mi alma, con todo mi ser. Con todos los rezos que sé que jamás llegaré a ver. Con todas…

#317

Ojalá pudiera arrancarme el corazón de cuajo. Y meterlo en una caja, mandarlo hasta tu casa, junto a una nota que rezara «Quédatelo, es más tuyo que mío. Cuídalo bien, te quiere más a ti que a mí». María Eugenia Hernández Grande

#316

Que mañana será otro día, eso no, por favor, no me lo digas. Si no hay más día entre mis días. Si no hay más vida entre mi vida. Si no puede ser un nuevo amanecer aunque el sol a media tarde muera entre el poniente y la luna blanca al alba apague el universo.…

#313

Perdida por las orillas de mis recuerdos [pintadas entre los charcos en las aceras, mezcladas en acuarelas sobre el asfalto, mojando esta lluvia seca olor a esparto], en medio de una nostalgia de sangre amarga [gangrena de mis demonios, sudor y espanto, bailando al aturdimiento meloso y húmedo, enferma de un agrio agobio no merecido],…

#312

Cuando toda mi vida se concentra en un instante. Y me siento emocionalmente por los suelos. Y me brotan rosas negras en las manos. Y me lloran las espinas por los párpados. Cuando llueve el corazón en aguaceros. Y me sangran desiertos de cuarzo por los dedos. Y me hieren los puñales de todo lo…

#311

Hace tiempo que deshojo margaritas en mis huesos y colman las lágrimas el río marchito de mi llanto; como al vaso que esa última gota le desborda, como la copa que en el último sorbo se rebosa. E intento contener las emociones en el cuenco que formo con las palmas de mis manos; pero resbalan…

#310

Nunca había sentido tan profundamente esta sensación de abandono, de desarraigo. De todo y de todos. De no estar en el lugar. De que es el momento. La sensación de haber dejado de creer. De crecer, otra vez, más por dentro que por fuera. De haber dejado de encajar. De inconformisno inconfortable. De incontable combustión.…

#307

A veces te recuerdo sin querer, las demás son al revés, son peor; recordar ―tu rostro, tu voz, tu olor―, no comprender ―arder, doler, perder―. Otras veces te encuentro entre la gente, frenéticamente miro tras de mí cuando el aire de repente huele a ti y te evoco viviente aquí en mi frente. Pero no…