#331

Los lugares siempre son personas. Las personas siempre son recuerdos. Y los recuerdos son ese lugar del que no se vuelve nunca. María Eugenia Hernández Grande.

#328

Te sigues colando en mis pensamientos de cuando en cuando. En esos momentos en que me despisto y, sin darme cuenta, bajo la guardia, me acuerdo de ti y de aquéllas que pretendieron ser promesas sobre la vida y el querer. Son esas veces en que las palabras se estrellan en mi sien como las…

#326 [Pluviofilia]

Llamábamos abril a todo lo que nos gustaba. Al principio, fue un juego tonto suscitado, en gran medida, por habernos conocido en ese mes. Después, lentamente, abril fue inundando toda nuestra vida. Los viernes ya no eran viernes, eran abril; los conciertos, las películas y los libros pasaron a llamarse abril. Ya no salíamos de…

#321

Me has dejado una cicatriz preciosa: cada noche come lirios y rosas, se enreda entre mis sueños y mis cosas y sangra sin remedio quejarosa. Se turba en la mañana con las nieblas, está obstinada, muda y temblorosa, taciturna, pálida, hasta rabiosa… Y a tientas, ciega, busca tus tinieblas. No sé qué hacer con ella…

#319

Con el corazón en la mano y el alma a tus pies. Con toda mi amor bailando claqué. Con mis ojos velados, mi querer despeinado. Con mi vientre valiente y mi razón en penumbra. Con todo mi alma, con todo mi ser. Con todos los rezos que sé que jamás llegaré a ver. Con todas…

#318 [Recitando V]

En lo que va de año, y a estas alturas de la película va mucho, he ido dejando de publicar por aquí paulatinamente, por motivos diversos. Bien porque me he centrado en otros aspectos de mi vida o bien porque, de un tiempo a esta parte, he sentido la necesidad de dejar de escribir una…

#317

Ojalá pudiera arrancarme el corazón de cuajo. Y meterlo en una caja, mandarlo hasta tu casa, junto a una nota que rezara «Quédatelo, es más tuyo que mío. Cuídalo bien, te quiere más a ti que a mí». María Eugenia Hernández Grande

#307

A veces te recuerdo sin querer, las demás son al revés, son peor; recordar ―tu rostro, tu voz, tu olor―, no comprender ―arder, doler, perder―. Otras veces te encuentro entre la gente, frenéticamente miro tras de mí cuando el aire de repente huele a ti y te evoco viviente aquí en mi frente. Pero no…

#306

Dejé de hablar contigo el día en que me di cuenta que me importabas demasiado. Y yo a ti no. Y que, de excedentes hablando, demasiado también e(s)ra el dolor que eso me causa(ba). Ese día fue, tal vez, también el día que me di cuenta de que jugábamos a un juego al que yo…

#305

Intento salvar el año como quien pretende revivir una flor mustia. Teniendo más posibilidades de acabar destruyéndola del todo, que de que vuelva a florecer luminaria. Este año feroz. Este año atroz. Como todo lo que empieza tan bien y, a los pocos días, fenece. No sé qué ha pasado, o puede que sí, lo…

#302 [Recitando IV]

Como he hecho en alguna ocasión más, exactamente tres si las cuentas no me fallan, hoy quiero compartir con vosotros uno de mis poemas recitado. En esta ocasión se trata de uno de los sonetos con los que este invierno pasado tuve el honor y la oportunidad de colaborar en la edición número de la…

#299

Como un niño que a la orilla de la playa quiere a la vez ser arena y marejada. Que cuando es ola quiere ser la sal sedienta alimentando las espumas. Y si es salitre prefiere navegar arrecifes de angostos arenales. Así me siento en la bahía de tus labios suspirando juntos veleros y naufragios. Cuando…

#294

Y una cosa puedo decir, de entre todos los amores peligrosos con el que os podéis encontrar, mucho cuidado con el platónico. Ése. Ése es el más letal. María Eugenia Hernández Grande