#306

Dejé de hablar contigo el día en que me di cuenta que me importabas demasiado. Y yo a ti no. Y que, de excedentes hablando, demasiado también e(s)ra el dolor que eso me causa(ba). Ese día fue, tal vez, también el día que me di cuenta de que jugábamos a un juego al que yo…

#305

Intento salvar el año como quien pretende revivir una flor mustia. Teniendo más posibilidades de acabar destruyéndola del todo, que de que vuelva a florecer luminaria. Este año feroz. Este año atroz. Como todo lo que empieza tan bien y, a los pocos días, fenece. No sé qué ha pasado, o puede que sí, lo…

#304

Ir a tientas no significa no saber a dónde ir. Saber a dónde ir no quiere decir llegar a algún lugar. Llegar a algún lugar no es sinónimo de encontrar nuestro destino.   María Eugenia Hernández Grande

#303 [Asueto]

Comparto abajo mi microrrelato «Asueto» con el que, durante el mes de julio, he participado en el Certamen de Microrrelatos de Signo Editores. Llevaba mucho tiempo queriendo irme de vacaciones. Estaba mentalmente agotado, cansado de todo en general y de nada en particular. Pero agotado a fin de cuentas, con ese tipo de lasitud que se…

#302 [Recitando IV]

Como he hecho en alguna ocasión más, exactamente tres si las cuentas no me fallan, hoy quiero compartir con vosotros uno de mis poemas recitado. En esta ocasión se trata de uno de los sonetos con los que este invierno pasado tuve el honor y la oportunidad de colaborar en la edición número de la…

#300

Paseo por la escarcha azulada del silencio dejando arder los dolores, mis incendios. Me siento morir una, dos, diez veces diez y al llegar a la centena incendiaria ―solitaria― advierto que realmente son millares incontables las veces que ardo y me consumo en gris ceniza para, finalmente, tornar de nuevo a alba pureza.   María…

#299

Como un niño que a la orilla de la playa quiere a la vez ser arena y marejada. Que cuando es ola quiere ser la sal sedienta alimentando las espumas. Y si es salitre prefiere navegar arrecifes de angostos arenales. Así me siento en la bahía de tus labios suspirando juntos veleros y naufragios. Cuando…

#298

Lo he esperado. Como el perro espera a su dueño, atado a una farola en la calle. Sin moverse un centímetro, sin apartar la vista de ese punto donde su silueta transmutó en un precipicio. Con la ilusión contenida en los adentros. Con la impaciente paciencia haciendo acto de presencia al creer que vuelve a…

#297

Si me dices sí, te espero toda la vida —toda la vida en esta eternidad anochecida, toda la vida dentro de esta lentitud huida. Si no temes mi aterida magnitud herida —ni tu soledad recela de mi esclavitud rendida— te espero, mi vida, con mi tempestad mecida. Si una vida llevo aguardando tu ansiada venida…

#296

Echo de menos los días, los días aquellos de antaño. Los días de fiesta en mis alas, los días que aún me anhelabas. Echo de menos mi vida, mi vida aquélla de ensueño. Mi vida, la que aún era mía, mi vida antes que yo la matara. María Eugenia Hernández Grande

#295

Y ahora que solamente sé que existe en ese lugar lejano de mi memoria en ese rincón oscuro que es esta historia en este corazón mío apenado y triste. Y ahora que nuestro tiempo se desvanece en éste, tan angosto frío de vanagloria en esta lid nevada, perenne y exculpatoria en este invierno baldío que…

#294

Y una cosa puedo decir, de entre todos los amores peligrosos con el que os podéis encontrar, mucho cuidado con el platónico. Ése. Ése es el más letal. María Eugenia Hernández Grande

#292

—¿Por qué sabes que es amor? —Porque me duele. —El amor no debería doler… —Lo sé. Pero, inevitablemente, todo aquello que nos importa, cuando no lo tenemos, cuando lo perdemos, cuando se marcha y lo añoramos, nos produce dolor. Por eso, sé que es amor. Porque si no lo fuera, no me dolería el alma.…