#191

A propósito de mí podría contarte muchas cosas que carecerían de interés. Hablarte de mis días y mi vida; de las escenas bucólicas que se suceden en mis horas como un pase de diapositivas tintadas en sepia.

Pero no habría nada realmente digno de contar y nada que llamase tu atención salvo, quizás, satisfacer tu mucha, o poca, curiosidad por saber quién es, en realidad, o cómo es, con mayor precisión, la que detrás de una pantalla le escribe versos a la nada.

A propósito de mí te confesaría que, más o menos, una o dos veces por semana un volcán, de pronto, entra en erupción en mi interior y se revuelve mi ánimo en un cielo nublado proclive a tormenta. Y entonces me veo a mí misma, a ése yo mío, como una colada secándose al aire en las cuerdas de un tendedero, bailando, sin saber hacerlo, con la ventisca; resistiendo, sin embargo, a dejarse arrastrar por las corrientes; sujeta tan sólo toda esa vida por una pinza.

Y, así, flotando en los vanos de un patio de luces acabo pensando, o deseando, no escribir nunca más. Y maldigo ese día en que un veneno me infectó las entrañas y puso en mi mano una pluma para rasgar con palabras cuadernos de nadie y, de propina, me contagió también un deseo por compartir todo esto. Olvidándome de las cláusulas de mi contrato vital; de ésas que dicen que yo cuanto más deseo algo, más lejos me encuentro de conseguirlo.

A propósito de mí debería asegurarte que soy un ser con tendencia a lo extraño. Un tertium genus de virtud y defecto; cincuenta y pico kilos de afecto que, por casualidad o costumbre, suelen caer en sacos con rotos. Asegurarte que yo no tengo la culpa, del todo. Y pedirte que no me eches en cara si escribo palabras tiznadas de hollín. Si no es muy alegre el vaivén de mis folios.

A ti que, en la distancia, a veces me lees y, sin embargo, no puedes verme. A ti que no sabes que me esfuerzo a diario por sonreír y sentir. Que todos los días, en realidad, hay alegría pero mezclada con una extraña melancolía.

Contarte estas cosas a ti que, tal vez, has tenido más suerte en la vida. O no has subido una cuesta y te has vuelto a caer. Tú que naciste, quizás, en otro lugar más amable que estas tierras baldías; que esta ciudad castellana que, entre su frío y su pequeño tamaño, la única opción que deja a los suyos es caminar por un sendero de esparto.

Y, además, pretender que me entiendas. Si puede que todo no sea más que este carácter tan mío; tan nuestro. Y es probable que nunca lo vayas a comprender, pues no te has criado sitiado entre una muralla que, a propósito de sus muros, te enseña a encerrarte en ti mismo.

Vi la veleta quebrar en tu honor
y ahora improviso el destino.

Escandinavia, Jorge Marazu

Imagen de portada: Janeila Mold

María Eugenia Hernández Grande

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18 thoughts on “#191

  1. ¿Cómo no interesarse en la persona tras las letras? ¿En las heridas adornadas fielmente con palabras? ¿Cómo no abrazarte en la distancia, dulce desconocida, si compartimos tantas cosas en distintas latitudes? ¿Cómo no desgarrarse por querer disipar esa melancolía ahogando al tiempo la propia? ¿Cómo no querer compartir una mirada silente a un horizonte, nuevo por ser compartido, mientras la mente nos deja un minuto en paz? Un abrazo de un Venezolano que tuvo que salir y ahora tendrá que volver mientras sueña con volar. Cuando quieras ya sabes donde encontrarme. Que tengas un maravilloso día y nunca le niegues al cielo el brillo de tu mirada ni al viento el consuelo de tu cabello.

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    1. ¿Cómo no quedarse sin palabras ante un comentario como éste? Muda ante tanta belleza que me regalas en esta distancia mágica y cercana que nos brindan las letras. Ojalá compartamos todos los horizontes que tracen nuestras palabras y siempre, siempre, volemos. Un abrazo inmenso, pasaré a buscarte 😊

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  2. A proposito de ti he entendido que somos un mismo espiritu cubierto por distinto ropaje, que caminamos entre la bruma y la certeza, que somos la alegre melancolia tratando de explicarse, de vivirse en cada recodo del camino, con cada uno de esos otros que se cruzan en nuestro camino…en fin, que somos tan distintos que parecemos UNO. Gracias por describirte tan bien para mi!

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  3. Me encanta como escribes, pero a veces te superas. Para mí tus mejores textos son aquellos en los que hablas de ti misma, como este que hoy nos regalas. Muchas veces me identifico en algunas de las cosas que dices. Un abrazo y no dejes nunca de escribir, aunque alguna vez se te pueda pasar por la cabeza.

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    1. Ostras Mayte qué subidón de alegría leer tu comentario 😊 nunca creí que hablar de mí misma pudiera provocar esta reacción, mil gracias!! Seguiré escribiendo seguro, es como estar enganchado a una droga, un fuerte abrazo!!

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  4. El veneno que te infectó a ti nos ha infectado, por suerte o por desgracia, a muchos más. Juntos formamos una comunidad de amantes de las letras que nos hace sentirnos unos bichos raros de los que los demás escapan.
    Me gusta sentirte, Maru, en cada una de las letras que escribes.
    Un beso.

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  5. Como muchos han dicho ya increíble manera de expresarte!!! Me he sentido identificada en muchas de tus frases, en muchos momentos de un pasado no tan lejano, y también en que tal vez algun dia deje de escribir, asi de golpe y porrazo. Todos, supongo, que tenemos esas venadas en que descargamos todo nuestro ser y todo lo que nos hace sentir, y como tu, que mejor hacerlo que plasmarlo con palabras!!
    Un abrazo, y fantástico escrito otra vez!!
    Cristina

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    1. Muchísimas gracias Cristina, para mí es siempre un placer leer tus comentarios 😊 Creo que sí, a todos nos pasa un poco lo mismo con estos extraños sentimientos a la hora de escribir, debe ser normal jeje. Yo a temporadas he escrito menos pero siempre termino volviendo… Y espero que ambas sigamos escribiendo por mucho tiempo! Un beso y mil gracias de nuevo!!

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  6. Excepcional reflexión. Todos compartimos con mayor o menor grado ese veneno que te infectó a ti y a muchos de los que compartimos nuestras emociones con extraños que sin embargo cada día son un poco menos extraños. Porque a mi me pasa que me expreso en el blog con una emotividad que a veces no tengo en la vida real. Y por eso me gusta leer y aprender de todos vosotros. Un abrazo.

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    1. Millones de gracias Carlos me hace especial ilusión este comentario viniendo de ti, que creo que eres un escritor genial. Esta infección nuestra en el fondo nos da la vida y desde que yo comparto también con vosotros esta parte de mí también es muy enriquecedor. Un abrazo!

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