#142

Quizá seas una más

de las tantas personas

que pasan por mi vida.

De ésas que se envuelven

en un hálito de interrogantes

pulverizando su sien

gritándoles

«¿te vas a quedar?»

Parece

[y no todo lo que parece es]

 fácil decir «siempre»

Tanto como alegar

que permanecerás

al lado de alguien.

[In saecula seculorum]

Tanto como desaparecer

de pronto

de la noche a la mañana.

Como esa llovizna

que el calor evapora.

Como las brumas

del amanecer

que al despuntar el día

desaparecen mudas.

Desinteresado.

Alguien.

¿Lo es?

Con todas las letras

palpando los labios.

Alguien.

Ofreciendo su mano

sin apretarte la tuya.

[Por instinto

siempre soltaré la mía

si la presión

 me hace daño]

No hay que oprimir

la mano de nadie.

Simplemente

no soltarla.

Son dos cosas

muy distintas.

[Y perpetuamente

intentaré liberarme

si me ahogas

en servidumbres

intangibles]

Podemos echar un pulso

de creencias infalibles.

Enlazando nuestras alas

en corrientes circulares.

Y verás que yo hace tiempo

zurcí con cuerdas las mías.

Cuando un «nadie»

que alguna vez

fue un «alguien»

[y casi todas

sólo un mierda]

se estrelló violentamente

contra su soberbia

y me arrastró

a mí con ella.

Desde entonces,

vida mía,

no retorno a la manada.

[No me culpes,

que no hay cargos]

Al coser mis cicatrices

planeé solitaria

y luchadora

como todos los halcones.

Modo libre

no es sinónimo

de despoblado.

Siempre regresaré

con los míos.

Con los fieles.

Día a día.

Año a año.

Lealtad sin intermedios.

Aunque haya intervalos

coloreados con lo negro.

Burbujas de intimidad.

Vendavales

de espacio vital.

De toma las decisiones

que consideres adecuadas.

Pero no me arrastres contigo.

Ni proyectes en mis huesos

lo que quieres y no puedes.

Porque eso no es amar.

Ni amarte.

Porque eso es cambiar.

Y cambiarte.

Mudar de piel

constantemente

como serpientes

decadentes.

Acéptate

y acéptame.

O te daré,

expertamente,

una de cal

y dos de arena.

No te disuelvas

con el correr

de las saetas de turno.

Demuestra que lo sabes.

Que lo sientes.

Y lo actúas.

No recules

sentimientos.

Ni hagas engordar

mis pensamientos

de que todos al final

me cambian

por otro.

[O por otra]

No me dejes

morir de inanición

porque no sepas

entender

el punto medio.

Soy humana

y, como tal,

ésa es mi condición

y mi excepción.

No lo olvides,

amor mío,

que para decepciones

me sobro y me basto

yo sola.

Y sólo yo.

Pero, recuerda,

no intentes

hundirme

en las tuyas.

Sólo hay algo

que tenemos todos

por siempre

y por igual.

Ese instinto de supervivencia

que no me dejará ahogarme

entre tus fiascos y tus chascos

mientras por mí misma

pueda aún respirar.

 

María Eugenia Hernández Grande

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9 thoughts on “#142

  1. Ese amor del que hablas, incondicional, del que tiende la mano pero no la aprieta; del que abraza pero no ahoga; del que dice su opinión pero no la impone… Es el verdadero, aunque ¿existe? Yo no lo he encontrado…
    Precioso, Maru! Creado desde lo más profundo del alma. Un beso.

    Le gusta a 2 personas

    1. Qué pregunta más complicada me haces 😉 tampoco yo sé si existe aunque quiero creer que sí, una vez creo que encontré algo parecido y ojalá lo encontremos de verdad algún día. Muchas gracias Lidia me alegro de que te haya gustado, un besito!!

      Le gusta a 1 persona

  2. Hola.
    A mí me parece que tus poemas sonarían mejor como prosas poéticas. Sé que en cada uno tiene que sentirse libre para experimentar. Pero tampoco pienso que todo lo que se escriba escanciado o no sea poesía. Si no, la guía telefónica -que ya no existe- habría sido el Cantar de los Cantares.

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    1. Hola! La verdad es que a todos mis «poemas» los pongo la etiqueta de prosa poética aunque para mí no dejan de ser más que eso, etiquetas. Me gusta, como bien observas, la libertad de forma y expresión y por eso mismo tampoco me considero poeta. Me gusta escribir y ya está, la forma en los textos la utilizo para marcar los ritmos de lectura. No tengo más pretensión que expresarme de la manera en que me sienta cómoda, pero espero encontrar un punto medio entre la guía telefónica y el Cantar de los Cantares, aunque esta obra sea demasiado como para ponerla de ejemplo. Un saludo, gracias por tu comentario!

      Le gusta a 1 persona

      1. Eres poeta, Maru. Aunque no te consideres como tal. La escritura es la más humana de todas las artes. De la palabra deriva nuestro conocimiento de la historia- El Cantar de los Cantares es de una belleza inaudita pero para llegar a ese punto sublime hubo que trabajar mucho. Vas por el mejor camino. El de la libertad creativa. Te felicito.

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        1. Gracias Lufolino! La palabra arte a mi no me gusta usarla mucho en cuanto a lo que hago porque me parece que abarca un todo muy superior del que estoy lejos pero sin duda coincido en que la escritura es ante todo humana. Y como buenos humanos buscamos formas de expresión ☺ Gracias de nuevo por tu comentario, un abrazo!!

          Le gusta a 1 persona

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