#134 [Derecho al Dolor]

Hace unos días superamos la barrera de los 200 seguidores entre WordPress y correo electrónico, para celebrarlo (infinitas gracias a todos) y como tengo muchos textos que forman parte de mi «no-libro»  con los que no sé qué hacer, os dejo otro de ellos. Es poco para expresar todo mi agradecimiento pero no se me ocurre ahora mismo nada mejor.

*DERECHO AL DOLOR.

Perdona de antemano

si te digo algo que duela.

Es que afuera está lloviendo

y tus rayos ya me queman.

Y por mucho que he estudiado

ningún apunte me ha enseñado

a recitar ciertas lecciones

sin herir a tu adversario.

A poder decir sin pena

las palabras más sinceras

y evitar ese fracaso

de que tú no las entiendas.

Y es que sólo me he quedado

con el lema que decía

que hay historias que no pueden

perfilarse en línea recta

porque no es ésa la ruta

de las cosas más perfectas.

Disculpa si aún te pinto

en los lienzos de mi aliento.

Y mi voz es un suspenso

que se ancla en tu rechazo.

Por más que lo he intentado

no he podido evitar

que tu rostro se disipe

en los antros del olvido

o se pierda en los temblores

de una cuerda estrangulada.

Por mucho que practico

aún te sales de mis cuentas

y tu luz se me atraganta

a cada tramo de esperanza.

Dispensa que te diga

que a veces te he buscado

en las líneas de la noche

que me marcan las esperas.

Y he vagado en un planeta

que yo sola he dibujado.

En uno que tenía

los senderos muy cerrados

y las playas más oscuras

que jamás hayas pensado.

Un lugar en el que nunca

habitaban nuevos seres

porque tú eras el tirano

de los temas más vedados.

Y tenía una montaña

por la que me deslizaba

cuando quería volver contigo

desde Selene hasta la nada.

Excúsame, cariño,

no he venido a reprocharte.

Pero es que me parece

que todavía no te enteras

de que escapar sabemos todos

y volar sólo unos pocos.

Y equivocas tu planeo

en picado horizontal

porque no reparas en que debes

elevarte en vertical.

Pues el secreto de un buen vuelo

no reside en ir muy lejos,

el truco está en llegar muy alto

y, alguna vez, ir muy despacio.

Sólo quiero avisarte

porque hay personas que despegan

y después confunden

el vuelo con la huida.

Y puede que algún día,

de pronto, acaben estrelladas.

Discúlpame te ruego,

que ya estoy terminando.

Ya no hay mucho más

que añadir a este delirio.

Tan sólo comentarte

que quiero ser un niño

y poder jugar contigo

en el patio más sombrío.

En el único que pueda

hundirme en esas frases

punteadas con sutiles

palabras mal jugadas.

En ése,

donde todavía queda magia

y el destino te remata

los guiños que te lanza.

Y por último decirte

que algo sí he aprendido,

que se puede amar a alguien

más allá de lo tangible.

Ésa es la lección

que tú me has enseñado,

a pesar del abandono

y a través de la distancia.

El derecho a mi dolor,

ese aullar irreparable

que nunca,

por desgracia,

me negaste.

*«Derecho al Dolor» forma parte de la obra «Spleen Spleen (seis años y quizás un día)» inscrita en el Registro de la Propiedad Intelectual (España)

María Eugenia Hernández Grande

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13 thoughts on “#134 [Derecho al Dolor]

  1. Es demasiado sin duda.
    Me encanta esto

    “Y equivocas tu planeo

    en picado horizontal

    porque no reparas en que debes

    elevarte en vertical”

    Porque aún que la deriva del final
    es más que lección de vida,
    yo espero que ninguna luz (te) atra viese
    aunque te de ” de lleno”

    Felicidades tus letras motivan mucho.
    Esa es razón más que suficiente para creer en que no hay numero.
    Un abrazo grande =O)

    Le gusta a 1 persona

    1. Ohhh muchas gracias Diego, un comentario como éste sí que me motiva de verdad ☺ Lecciones de vida, quizás ése sea mi argumento principal, aprender a equilibrar luces y sombras exteriores para iluminar el (mi) interior. Otro abrazo grande para ti, que siempre brillas con tu propia luz e irradias a los demás!

      Le gusta a 1 persona

    1. Es todo un honor para mí que lo hayas leído tres veces, si la intención es lo que cuenta tú vas sobrado del todo 😉 A la que la dejas sin palabras es a mí que no me creo tanta buena crítica, con estos del «no-libro» no sé por qué me siento insegura al mostrarlos en público… Un abrazo grande David y gracias mil veces siempre!

      Le gusta a 1 persona

  2. Si este fragmento forma parte de tu libro me alegro mucho porque es precioso, vale mucho, y tiene una gran fuerza. No te sientas insegura al mostrarlos en público, porque demuestras el talento que tienes. Un día tendrás que editar ese libro, y perder ese miedo. Necesitas hacerlo, y cuando lo hagas seguro que te sentirás mejor.
    Un abrazo, y te muestro todo mi apoyo. Gracias por este bellísimo regalo.

    Le gusta a 1 persona

    1. Gracias por darme tu opinión Fran, en efecto forma parte del libro que es muy variado, tiene un poquito de todo en cuanto a forma. Supongo que esa inseguridad la causa el hecho de las expectativas que se puedan crear al decir que forma parte de una obra en vez de ser otro de tantos de los que publico por aquí, aunque no deje ser un poco lo mismo. No sé si lo editaré, ahora mismo tampoco pienso en eso, lo importante es compartirlos la forma es secundaria. Un saludo!!

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  3. Qué bonito lo has plasmado. Casualidad o no, me he sentido identificada con tus palabras en primera persona. Diría lo mismo, quizás con mis palabras, pero me gustan las tuyas 😉
    (hay versos en donde me quedé sin aliento… gracias por eso).
    Abrazossss!

    Le gusta a 1 persona

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