#89 

El lugar más bonito del mundo no creo que lo conozcas.

Era un rincón secreto, cubierto de niebla y gotas de lluvia.

Era un paraje lejano, como el sueño soñado que se difumina suave al abrir las pestañas, que no logras recordar del todo ni olvidar plenamente porque su esencia te ronda la mente.

El lugar más bonito del mundo no sé exactamente a qué distancia se encuentra.

Era remoto y hace tiempo que perdí el mapa donde estaba señalado el camino para conquistar ese reino.

Sé que no está en la playa ni en la montaña.

Que no hay monumentos ni calles.

No hay turistas ni viandantes perdidos.

No hay luces de reflejos cálidos.

Ni senderos sombríos de asfalto.

Era pequeño pero en él cabían todos los sentimientos que puede experimentar el hombre.

Era tan oscuro y brillante como la luminosidad que desprende algo íntimo.

El lugar más bonito del mundo tenía un olor especial.

En mis recuerdos esa fragancia aparece en blanco y negro pero sé a ciencia cierta que, mientras habité en él, el color inundaba el ambiente.

El lugar más bonito del mundo era itinerante.

Cambiante.

Y a mi me prohibió la entrada cuando viajé hacia él, como en los días pasados, pero hallé sus puertas candadas.

Después desapareció para siempre, de una manera tan repentina y urgente como la huida improvisada de un fugitivo.

Y no supe ya nunca a quién otorgó el privilegio de abrirle sus puertas y ofrecerle todas esas estrellas que guardaba con celo en sus cuevas.

El lugar más bonito del mundo.

El más caluroso.

El más seguro.

Donde nada malo podía pasarme, eran sus brazos cuando me abrazaba.

Sus labios cuando me besaba.

Su cuerpo cuando me amaba.

Y su mirada cuando me contemplaba mirándole embelesada.

El lugar más bonito del mundo, créeme, era él.


María Eugenia Hernández Grande


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4 thoughts on “#89 

  1. Me alegro que pudieras ver algo de ese lugar, aunque se encontrara cerrado para ti. A veces no podemos acceder al lugar donde nos gustaría estar, se nos impide por algún motivo que no llegamos a entender, o lo entendemos pero no nos gusta. Debe ser un lugar muy apacible, precioso y acogedor, pero por alguna razón no podemos entrar. Puede ser frustrante, pero no te preocupes, quizá en otro momento, en otras circunstancias o en otro sitio puedas tener la oportunidad de entrar a un lugar como ése. No pierdas la esperanza, la vida te sorprende a cada momento, y no sabes lo que te puede deparar.
    Gracias por este texto, y como sugerencia yo le pondría un título, como por ejemplo: “El lugar más bonito del mundo”.
    Un abrazo.

    Le gusta a 1 persona

    1. Gracias Fran, me alegro de que te haya gustado. No deja de ser un texto literario, ficción al estilo en que yo escribo ficción (al que siempre añado alguna vivencia real) y una metáfora de algunos de esos lugares o personas que a veces uno se encuentra en el camino, pero para nada frustrada y, por supuesto, siempre con la esperanza alerta en el futuro.
      No soy yo mucho de poner títulos, es algo que no se me acaba de dar bien, por eso opto por los números y porque así cada entrada parece un capítulo de una larga historia, pero anoto tu sugerencia.
      Un abrazo!

      Me gusta

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