#66

Creo en el cara a cara.

En las relaciones humanas.

En el calor de un abrazo y la fuerza de tu mano enlazada a la mía.

En la misma que a cada apretón me acaricia un te quiero junto a un tú puedes con todo.

Creo en las distancias cortas.

En las noches de copas de más y desconfianzas de menos.

En las conversaciones que fluyen y unen como si fuéramos hermanos.

Y en el café a media tarde que soluciona todos los problemas del mundo y, de paso, uno o dos de los tuyos.

O de los míos.

Sin necesidad de leer en los posos.

Creo en paseos los días de lluvia.

Y en regalos sin que medie un cumpleaños.

Y otra vez en los abrazos.

Porque sí y porque te quiero.

En sentir toda la fuerza expansiva del universo en tus brazos que me arropan cálidos.

Y destruir juntos la teoría del Bing Bang.

Porque si no ha acariciado tu pelo no sabe lo que es sentir la creación en los dedos.

Creo en las estaciones de tren.

Y en su romanticismo en el aire.

En Chamartín a las tres.

Y en esos besos sinceros y eternos delante de los raíles.

En los que te di y en los que me debes.

Creo en apoyar mi cabeza en tu pecho.

Y escuchar a tu corazón durante dos minutos seguidos latiendo un te amo.

En mis piernas temblando en un banco mientras te esperaba, mi vida.

En ti y en mí.

Aun por separado.

Creo en la risa tonta.

En las lágrimas listas.

En la vida. En la muerte.

En el amor. En el caos.

En las personas. En mis personas.

Creo que fuiste lo más bonito que han predestinado mis años.

Que tenías razón en todo aunque no te enterases de nada.

Que eras querer cobarde y valiente a la vez.

Y que a tu lado yo era mucho más guapa.

Creo en las familias que crecen.

En el milagro de la vida gestando en un vientre.

En la bendita inocencia infantil.

Y en las miradas preciosas que construyen en sus pupilas todo un hogar.

Creo en las pequeñas cosas.

En las grandes personas.

En el poder que tiene cierta gente para hacer que los problemas empequeñezcan.

En mensajes interminables a cualquier hora.

Y una nota de mi puño y letra esperándote en tu bolsillo.

En las sonrisas.

En la amabilidad.

En tu eternidad.

En el coraje que a veces mi alma desprende.

Creo que la felicidad es siempre posible.

Incluso sin ti.

Porque la llave para hacerla girar nos la entregan a todos antes de nacer a este mundo.

Pero viene sin instrucciones.

Creo en la música.

En los discos de vinilo.

Y en las canciones que suenan en eco.

Cada vez que te recuerdo pleno.

En los flechazos.

En los corazones bailando.

En tu euforia aleada con mi melancolía.

Creo que todo tú eres arte.

En las palabras.

En los libros.

En Walt Whitman y Pablo Neruda.

En ti.

En Kipling.

Y en la magia de todas las letras.

Creo en los defectos y en el afecto.

En las cosquillas que se danzan con las pestañas.

En querernos.

Y si no quieres te quiero sólo yo.

Creo necesaria la soledad.

Para conocer a la persona que interpreta el papel protagonista.

De nuestra vida.

Creo que nadie, ni siquiera tú,

tiene derecho a arrebatarme mi libertad.

De soñar.

Pero creo que, por encima de todo, hay que creer.

En todo.

En todos.

María Eugenia Hernández Grande

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34 thoughts on “#66

    1. Uff si tú lo dices no te voy a contradecir jaja. La verdad es que creo que cuando escribo me olvido de que alguien va a leer mis escritos y está saliendo mi verdadero estilo y al principio me daba, no sé, “vergüenza” quizás dejar fluir las palabras con mayor libertad por eso mismo, por tener en la mente la idea de que había alguien detrás de la pantalla (no por eso no valoro a mis lectores, ni mucho menos, pero digamos que ahora ya os tengo confianza plena 🙂 )
      Mil gracias por este comentario, me has animado muchísimo.
      Un beso, nos leemos!

      Le gusta a 1 persona

  1. He leído tu texto por segunda vez, y no deja de sorprenderme, de esa expresividad, de esa fuerza, de ese mensaje que me llega muy adentro. Es como un ventanal abierto de par en par, mostrando con trasparencia lo que sientes en pocas palabras. Dices tantas cosas, que parece un torbellino de energía. Un reflejo de una vida llena de historias… Por supuesto, que puedes soñar, creer, amar, y todo lo que desees.
    Gracias por compartir algo tan bello.
    Un abrazo.

    Le gusta a 1 persona

    1. Ay Fran qué comentario tan bonito! Para mí es una sensación difícil de explicar lo que siento cuando alguien como tú me dedica unas palabras tan hermosas, la energía te aseguro que me la das tú a mí que has mimetizado mis palabras y las has hecho tuyas, eso es lo mejor de que yo escriba por aquí mis sentimientos. Mil gracias de verdad no sabes la ilusión que me hace. Y como creo que es la primera vez que comentas ¡bienvenido!
      Un abrazo grande!

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  2. Cuando hay algo que te gusta, lo puedes llegar a relamer porque te parece delicioso, y hasta puedes repetir. En cambio lo que no te gusta te basta con probarlo una sola vez para saber que no te gusta. Pero, me quedo con lo que dices, es mejor dejarlo al gusto del consumidor. Y cada persona lo vive de manera diferente porque no todos somos iguales. Además cuando algo te gusta, te puedes quedar con ganas de más porque te ha dejado con buen sabor de boca.
    Un abrazo, guapa!

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